El alcohol no aumenta los niveles de azúcar en la sangre (glicemia). Mas bien los reduce.

El alcohol (etanol) se absorbe rápidamente en el tracto gastrointestinal, principalmente en el estómago e intestino delgado. Luego, pasa a la sangre y se distribuye por todo el cuerpo, incluyendo el hígado, donde se metaboliza.
Una pequeña parte del alcohol que no se metaboliza se excreta por la orina, el sudor y la respiración .
El hígado es el principal órgano encargado de metabolizar el alcohol mediante dos rutas principales:
- La enzima alcohol deshidrogenasa (ADH) convierte el etanol en acetaldehído, una sustancia tóxica y altamente reactiva. Es la responsable de la desagradable resaca.
- El sistema microsomal de oxidación del etanol (MEOS) metaboliza el alcohol, especialmente cuando se consume alcohol en forma frecuente. Esta vía explica la tolerancia que se genera cuando se bebe alcohol.
Respecto a la glucosa.
El alcohol interfiere con el metabolismo hepático de la glucosa al frenar tanto la neoglucogénesis y la glucólisis .
La neoglucogénesis es el proceso por el cual el hígado produce glucosa a partir aminoácidos, lactato, piruvato y glicerol. Esto provoca una disminución en la producción de glucosa en el hígado, lo que puede llevar a una hipoglucemia (baja niveles de azúcar en la sangre)
La glucolisis es la degradación de la glucosa en las células del hígado para obtener energía. En condiciones normales, la glucólisis es regulada según las necesidades energéticas del cuerpo. Al inhibirse este mecanismo, se favorece la acumulación de ácidos grasos y contribuyendo al desarrollo de un hígado graso alcohólico