En el cuerpo humano existen dos tipos de tejido adiposo con funciones completamente opuestas: el blanco y el pardo.
El blanco, es el más abundante, es la grasa que se acumula en abdomen y muslos. Es el que presentan las personas obesas. Es el responsable de las enfermedades cardiometabólicas: resistencia insulina, diabetes tipo 2, presión alta, etc.
El tejido pardo. Está presente en poca cantidad, su función es gastar energía (calorías), ayudando así bajar de peso. Presente en recién nacidos y en aquellas personas delgadas y que comen harto.









