La sacarina es el endulzante artificial más antiguo. Fue sintetizada el año 1878. Pero recién a finales de los años 50 se hizo popular. En los años 70 se le acusó que producía cáncer en la vejiga. Sin embargo esto nunca ha sido demostrado en el ser humano.

Sólo en cierto tipo de ratas y en dosis muy altas (lejos a las que el ser humano usaría) podría ocurrir. En esa cepa de ratas, la sacarina altera la composición físico-química de la orina, formando precipitados minerales, que inducirían la proliferación celular. La sacarina no aporta calorías.
La alulosa es un endulzante que se encuentra en pequeñas cantidades en algunos alimentos, como el trigo y algunas frutas. A diferencia del azúcar común, la alulosa tiene un contenido calórico muy bajo, 0.4 calorías por gramo, lo que es significativamente menos que las 4 calorías por gramo del azúcar.
La tagatosa también es un endulzante de origen natural que se encuentra en algunos alimentos, como los productos lácteos. A diferencia del azúcar común que es un disacárido (glucosa + fructosa), la tagatosa es un monosacárido, y tiene un contenido calórico menor que el azúcar. Aporta 1.6 calorías por gramo.
La stevia es un endulzante natural derivado de las hojas de la planta Stevia Rebaudiana. Es 200 a 300 veces más dulce que el azúcar común. En términos de calorías, la stevia es 0 calorías.
La sucralosa es un endulzante artificial que se obtiene de la sacarosa (azúcar común), siendo 600 a 1000 veces más dulce que el azúcar común. En términos de calorías, la sucralosa no aporta calorías. Esto se debe a que no es metabolizada por el cuerpo para obtener energía; la mayor parte de la sucralosa consumida pasa a través del sistema digestivo sin ser absorbida.
La fructosa es un monosacárido, al igual que la glucosa, y se encuentra naturalmente en muchas frutas, miel y algunos vegetales. Se utiliza para endulzar alimentos y bebidas generalmente en forma de jarabe de maíz alto en fructosa. La cantidad de calorías en la fructosa es igual que la sacarosa (azúcar común), 4 calorías por gramo. La fructosa se metaboliza en el hígado y puede afectar a nuestro cuerpo cuando se consume en grandes cantidades. No sólo eleva los valores de glucosa en la sangre , también los triglicéridos. Aumentando así el riesgo cardiovascular, resistencia a la insulina, hígado graso y obesidad.
