Entendiendo los Efectos  de la Actividad Física en Personas con Resistencia a la Insulina o Diabetes

 

Las personas con resistencia a la insulina y los diabéticos tipo 2, se caracterizan por  tener una resistencia a la acción de la insulina en las células  del hígado, del tejido graso (adipocitos) y musculares.  La actividad física, mediante  dos mecanismos a nivel muscular, permiten una mejoría de esta situación.

Para entrar la glucosa a tales células, es necesario que previamente la insulina actúe en  la superficie de ellas. La insulina actúa en los receptores específicos ubicados  en las membranas celulares.

Las personas con resistencia a la insulina y los diabéticos tipo 2, poseen pocos receptores a la insulina y/o una mala respuesta de tales receptores al  ser estimulados por la insulina, lo que dificulta la entrada de glucosa a las células y la acumulación de la insulina en la sangre. De ahí que los valores de insulina y glucosa permanecen altos después de una comida rica en hidratos de carbono, como es lo que se evidencia en las alteraciones que encontramos tanto en la curva de tolerancia a la glucosa como en la de insulina.

Una vez que la insulina se une a sus receptores en la célula, del interior de esta  se desplazan a su superficie, unas proteínas transportadoras de glucosa, que hacen precisamente eso: transportar la glucosa al interior de la célula.

A nivel  muscular, los ejercicios  aeróbicos como los  de resistencia, logran aumentar el número y la eficacia de los receptores a la insulina. Y también aumentan los  transportadores de glucosa, independientes del estímulo de la insulina.  El resultado final, es una mayor incorporación de la glucosa en la célula muscular  con la consecuente reducción de los niveles de  glucosa e insulina en la sangre. Importante es señalar que este efecto se pierde alrededor de las 60 horas post ejercicio. Lo que implica que la actividad física hay que realizarla al menos cada 2 a 3 días.

La duración de esos ejercicios deben ser la menos de 30 minutos de ejercicio moderado, o 20 minutos de ejercicio intenso.

Por último, los ejercicios aeróbicos: caminar, ciclismo, correr, etc.    además ayudan a   perder grasa corporal.  Mientras los de resistencia: pesas, sentadillas, estocadas, no lo permiten o lo hacen muy poco.